Perfil de aluminio 2020 y V-slot: la ranura y las tuercas en T
Montas una impresora, una CNC o una estantería de taller sobre perfil de aluminio 2020, y llega el momento de sujetar algo a esa estructura: un soporte de bobina, una tapa de extremo, una guía de cable, una escuadra que refuerce una esquina. Miras la ranura, ves que mide 6 mm, modelas un saliente de 6 mm para que encaje… y no entra. O entra a martillazos y raja la pieza. El perfil parece lo más simple del mundo —una barra de aluminio con cuatro canales—, pero el encaje impreso tiene su truco, y ese truco es siempre el mismo sesgo del FDM que aprieta todo lo que sale de la cama.
Este artículo trata de ese encaje: qué mide de verdad la ranura del 2020, cómo trabaja la tuerca en T y cuánto tienes que estrechar un saliente impreso para que se deslice dentro sin forzar.
Qué es el 2020 y por qué lo lleva casi todo
El 2020 es un perfil de aluminio extruido de sección 20 × 20 mm con una ranura corrida a lo largo de cada una de sus cuatro caras. Es la columna vertebral de las impresoras 3D de bastidor abierto, de las CNC caseras, de las cortadoras láser y de medio taller de aficionado, porque resuelve el problema estructural más aburrido —unir barras en ángulo recto y poder mover las uniones— sin soldadura y sin taladrar.
La ranura es lo que lo hace útil. Es un canal en forma de T: una boca estrecha en la superficie que se abre a una cámara interior más ancha. Por la boca metes la cabeza de un tornillo o una tuerca especial; la cámara la atrapa y no la deja volver a salir de frente. Eso es el T-slot, la ranura en T clásica del perfil industrial.
La variante V-slot añade a esa misma ranura un chaflán en V en los bordes de la boca, a 45°. Ese bisel no es decorativo: es un carril por el que giran ruedas de POM con la garganta en V, y así el propio perfil hace de guía lineal. Un pórtico de CNC ligera o el eje de una cortadora se mueven sobre el V-slot sin más raíl que el perfil mismo.
La ranura de 6 mm y la tuerca en T
La familia más extendida —la que llevan casi todas las impresoras y kits de CNC de bastidor de 20 mm— usa una boca de ranura de 6 mm y tornillos M5. La tuerca en T es una pieza metálica con la anchura justa para colarse por la boca de 6 mm —girándola una vez pasada, o deslizándola desde el extremo del perfil—. Ya dentro de la cámara, sus hombros se apoyan tras los labios de la boca, y al apretar el M5 la tuerca se agarra contra el aluminio. Es una rosca que puedes colocar en cualquier punto del perfil sin mecanizar nada.
Una pieza impresa aprovecha esa misma ranura de dos maneras. La primera, para posicionarse: le pones un saliente o un labio que entra en la boca y la deja alineada y sin girar, mientras el tornillo hace la fuerza. La segunda, para retenerse sola: un clip que engancha por detrás de los labios y queda sujeto a presión, sin tornillo, útil para tapas y pasacables.
| Cota | Valor típico | Para qué sirve |
|---|---|---|
| Sección exterior | 20 × 20 mm | módulo estructural, encaja con esquineros de 20 |
| Boca de la ranura | 6,0 mm | por ahí entra la tuerca en T y asoma el tornillo |
| Cámara interior (ancho) | ~11–12 mm | aloja el cuerpo de la tuerca en T |
| Tornillo estándar | M5 (a veces M4 / M3) | fija la tuerca en T contra el aluminio |
| Taladro central del extremo | ~4,2–5 mm | rosca directa o tornillo axial en el testero |
De la cota de catálogo a la holgura FDM
Aquí es donde el número del catálogo deja de servirte tal cual. Un saliente que quieras meter en la boca de 6 mm es un elemento positivo, y los positivos en FDM engordan. El grueso del engorde viene del ancho de cordón: cada pared deposita su línea hacia fuera a lo largo de todo el saliente, así que la cota nominal sale sobredimensionada de arriba abajo. A eso se le suma, solo en la base, el aplastado de las primeras capas —el pie de elefante—, que ensancha el pie del saliente pero no su altura. Un saliente modelado a 6,0 mm se imprime por encima de 6 y no entra.
La regla de pulgar es fiable: los agujeros encogen, y los salientes, los postes y las tuercas impresas engordan. Casi siempre va en la dirección que estrecha el encaje. Deja de valer cuando el laminador aplica compensación de agujero o de expansión horizontal, o con agujeros horizontales que salen ovalados por el puenteo del techo; ahí el sentido del sesgo depende de tu perfil, no de la geometría. Pero como punto de partida no te va a engañar.
Por eso el saliente se modela más estrecho que la ranura, restando dos cosas: la holgura que quieres y el engorde que la máquina va a añadir. Para un labio que solo alinea y se desliza a lo largo del perfil, quieres una holgura de deslizamiento —del orden de 0,15–0,20 mm por lado— sobre la boca de 6 mm. Súmale el engorde del positivo, que suele andar entre 0,10 y 0,20 mm por lado, y descuentas del orden de 0,3–0,4 mm de cada cara: eso te lleva a modelar el saliente alrededor de 5,3–5,4 mm de ancho nominal y confirmarlo con una prueba, porque la parte que se lleva el engorde depende de tu impresora. Razona siempre por lado, no por la cota total: son dos paredes, cada una deposita su cordón hacia el hueco, y el sesgo se cuenta en cada superficie por separado. El número concreto por lado, para tu máquina y tu material, lo tienes en Holguras impresas reales; no lo adivines aquí.
Lo mismo ocurre, con el signo cambiado, cuando en tu pieza imprimes una hendidura que recibe el perfil en lugar de un saliente que entra en él: esa ranura interior encoge, así que tienes que abrirla sobre la cota nominal del aluminio para que el perfil se deslice dentro.
Escuadras bajo carga: orientación, material y adhesión entre capas
Una escuadra impresa que une dos perfiles en ángulo no trabaja a tracción limpia: trabaja a flexión. La carga tira de un brazo y hace palanca justo en la esquina, que es donde una pieza FDM es más débil, porque la unión entre capas es el plano flojo. Si imprimes la escuadra de canto, con las rebanadas horizontales cortando a través del brazo vertical, la pieza no se dobla como el metal: se delamina, se raja limpiamente por una línea de capa, casi siempre en el primer apriete fuerte o el primer golpe.
La defensa es orientar la pieza para que la carga corra a favor de las capas, no a través de ellas. En una escuadra sometida a esfuerzo en su plano, eso suele significar imprimirla plana —la L tumbada en la cama—, de modo que los perímetros de cada capa tracen la esquina de forma continua en lugar de que las capas la corten. Acompáñalo de radios de acuerdo generosos en el vértice interior —una esquina viva concentra tensión y le da a la grieta por dónde empezar— y de perímetros de sobra, que en una pieza a flexión aportan más que el relleno.
Y luego está el material, que en una pieza estructural pesa tanto como la orientación. El PLA es rígido y cómodo de imprimir, pero tiene dos fallos que en un bastidor aparecen tarde y por sorpresa. Uno es la fluencia en frío: bajo el preapriete sostenido del tornillo, el PLA cede poco a poco y la unión se afloja con las semanas, aunque nunca llegue a delaminar. El otro es el reblandecimiento térmico: una escuadra de PLA cerca de la cama caliente, o dentro de un cerramiento, pierde rigidez al calentarse. Para cualquier unión que aguante carga permanente o trabaje en caliente, tira de PETG, ABS/ASA o un nailon con fibra; deja el PLA para soportes ligeros y sin par sostenido.
Tapas, insertos y guías: la cara de encaje hacia arriba
Para las piezas cuyo trabajo es encajar en la ranura —tapas de extremo, insertos que tapan el canal, retenedores de tuerca— manda la cara de encaje. Los rasgos que definen ese ajuste son los que tienen que salir a medida, y en FDM la cara que mira hacia arriba en la cama sale más limpia y más fiel que la de abajo, que carga con el aplastado de la primera capa. Orienta la pieza con la cara que entra en la ranura hacia arriba y deja que las tolerancias sucias caigan sobre la cara vista o la de apoyo, donde no importan.
Con los clips de retención hay una tensión que resolver. El gancho que agarra por detrás de los labios es un saliente en contramolde: según cómo lo orientes, cuelga en voladizo y pide puenteo o algo de soporte para no descolgarse. Y el brazo del clip es un voladizo flexible que se parte al primer clic si las capas cruzan su raíz; quieres que las líneas corran a lo largo del brazo, no atravesándolo. Casa esa orientación con la de "cara de encaje hacia arriba" antes de lanzar la impresión, porque las dos no siempre piden lo mismo y a veces hay que ceder en una.
Las posibilidades con este perfil son enormes: escuadras y refuerzos de esquina, soportes de bobina, de ventilador o de placa, tapas de extremo que cierran el testero y esconden el taladro central, guías y pasacables que se enganchan a presión en la ranura vacía, y separadores que ocupan un canal para que algo no se mueva. Un saliente que reproduce la boca, los labios y la cámara de la ranura te ancla la pieza sin remodelar el perfil a mano.
Un aviso honesto sobre la V-slot: puedes imprimir una guía o una rueda que gire sobre el chaflán en V, pero una superficie FDM es rugosa y no gira tan suave ni dura tanto como una rueda de POM mecanizada. Para una guía ligera y de poco uso vale; para un eje de movimiento que pretendas usar en serio, la rueda comprada gana.
Cuando tengas claro el saliente y su holgura, el siguiente paso es fijar el número exacto para tu impresora en Holguras impresas reales, y si vas a atornillar de verdad contra la estructura, repasa los patrones y roscas en Tornillería métrica: patrones M3/M4/M5, torretas e insertos. Si además montas electrónica sobre el mismo bastidor, Carril DIN: el riel de 35 mm y su clip cubre el otro gran estándar de sujeción que te vas a encontrar al lado del perfil.