Itera y mide
Nadie clava una pieza funcional al primer intento. El pivote sale 0,15 mm demasiado gordo, la ranura un pelo apretada, el saliente un pelo corto. Y no es por descuido: el material movió la cota mientras la pieza se enfriaba en la cama, y ese corrimiento no lo lees en pantalla. La forma rápida de cerrar una cota no es predecirla a la perfección, sino imprimir una pieza barata, medir cuánto se desvió de verdad y devolver ese número al modelo. Dos o tres rondas de ese bucle te dejan más cerca que una hora dándole vueltas a una holgura que no puedes adivinar.
La cota nominal es una hipótesis; el calibre, el dato
El número que escribiste en el modelo es lo que pediste, no lo que salió. Entre los dos está todo el proceso: el cordón engorda los ejes y estrecha los agujeros, la contracción al enfriar encoge el contorno, el pie de elefante hincha la base. Ninguno de esos efectos aparece en la cota nominal, así que tratarla como si fuera la medida real es diseñar a ciegas.
Por eso la primera impresión no es un fallo: es tu primera medición. Coge el calibre —el digital, no el ojo— y mide la característica en la pieza ya estabilizada. Un calibre digital decente resuelve 0,01 mm, pero su repetibilidad práctica sobre una pieza FDM —con cordones, líneas de capa y alguna rebaba— está más cerca de ±0,03–0,05 mm: la presión de medida y la superficie no lisa lo empeoran. Toma tres lecturas en posiciones giradas y promédialas; estimar a ojo o "probar a ver si entra" no te da un número con el que corregir, una medición sí.
Mide la característica y compárala con su valor nominal:
diferencia = medido − nominal
Un pivote modelado a 8,00 mm que sale a 8,18 mm tiene una diferencia de +0,18 mm: tu impresora deposita ahí 0,18 mm de plástico de más. Ahora conoces la corrección y conoces su signo. Eso es lo que distingue medir de adivinar.

Conoces el sentido del sesgo: compénsalo
El corrimiento del FDM no es ruido aleatorio: tiene una dirección fija y predecible. Los agujeros salen pequeños y los ejes grandes. La boquilla deposita medio cordón hacia el hueco: por dentro de un agujero, le come diámetro; por fuera de un eje, se lo añade. La contracción al enfriar suma su parte. Sabes de antemano hacia dónde se va a mover cada cota, así que no compenses al tuntún: mueve el nominal en el sentido que cancela el sesgo que mediste.
Para el pivote de +0,18 mm, baja el diámetro modelado 0,18 mm y reimprime. Para un agujero que sale 0,2 mm estrecho, abre la cota 0,2 mm. La corrección va al modelo, donde es exacta y repetible, no a la lima, donde es irreversible y distinta cada vez. Y aplica la diferencia que mediste, no te pases corrigiendo "mucho más pequeño": si te excedes, rebotas más allá del objetivo y conviertes un trabajo de dos impresiones en uno de cinco.
Un detalle que te ahorra una caza inútil: mide siempre lejos de la primera capa. El pie de elefante engorda la base de un eje y estrecha la boca de un agujero solo en las primeras décimas de altura, donde el material aplastado se desplaza hacia el hueco. Ahí ese efecto se solapa con el sesgo de cordón, así que un calibre apoyado justo en el arranque mezcla dos causas y te da una cota más apretada que la del resto de la pared. Mide a media altura, donde la pared ya es recta, y, si hace falta, corrige aparte el estrechamiento de la base —eso es geometría local, no un corrimiento de toda la cota (lo desarrolla Agujeros, pivotes y aplastado de la primera capa).
Itera la pieza barata y guarda la corrección
Iterar es barato solo si iteras lo barato. No reimprimas el conjunto entero en cada intento: carga todo el ajuste sobre una sola pieza —normalmente la más pequeña, la que tarda minutos— y deja la otra intacta como patrón. Si un eje y su agujero no encajan, deja el eje a su medida y reimprime solo el agujero una y otra vez sobre el mismo eje. Una ronda de cinco minutos la repites sin pensarlo; una de dos horas te tienta a aceptar un ajuste mediocre.
Hay un atajo aún más barato que iterar la pieza real: itera un cupón. En lugar de reimprimir el pivote completo para tantear su holgura, imprime una tira de agujeros para el mismo eje, cada uno con una holgura distinta, marcada; sácala de la cama y prueba a mano cuál gira libre y cuál se queda fijo. Un cupón te da varios puntos de la curva en una sola impresión, en vez de uno por ronda (es el método de Probetas de prueba y calibración). Un aviso: calíbralo contra el eje real que vas a usar. Un agujero impreso tanteado contra un eje impreso arrastra el error de ese eje; si la pieza final monta un pasador metálico comercial, la holgura que encontraste no transfiere directa.
Y cuando un mismo error aparece en todas tus piezas —tu holgura estándar agujero-eje, el corrimiento típico de tu impresora—, deja de medirlo una y otra vez. Mídelo una vez, anótalo como tu corrección calibrada (tu offset) y arranca los diseños nuevos ya compensados. Ese número se traslada con tres condiciones. La primera: que orientes la pieza igual que el cupón con el que lo mediste, porque el sesgo en el plano XY no es el mismo que en altura, y un agujero impreso en horizontal sale ovalado y cerrado por arriba —algo que un calibre a un solo diámetro no capta: mide dos ejes—. La segunda: que el diámetro sea parecido, porque el peso relativo del error de cordón cambia con el tamaño. La tercera: que no toques material ni temperaturas. La contracción no es un sesgo fijo, depende del salto térmico y de la longitud de la cota, así que cambiar de PETG a PLA, abrir un cerramiento o subir la cama puede anular tu corrección por completo. Reutilízala dentro de esas condiciones; la iteración queda para las sorpresas de cada pieza, no para reaprender constantes que ya mediste (los valores material a material están en Holguras impresas reales).
| Paso | Qué haces | Con qué |
|---|---|---|
| Imprime | la pieza barata, no el conjunto | el cupón o la mitad pequeña |
| Mide | la característica contra su nominal | calibre, a media altura, ya fría |
| Calcula | diferencia = medido − nominal | con su signo |
| Corrige | mueve la cota en el modelo | la diferencia medida, sin pasarte |
| Para | cuando el ajuste entra en la holgura que pide la función | el propio mecanismo |
El objetivo es un rango, no un punto
El bucle no busca la cota perfecta: busca un ajuste que cumpla su función, y eso es un rango, no un punto. Un pivote que tiene que girar libre acepta cualquier holgura entre, digamos, 0,10 y 0,25 mm por lado según el diámetro y la altura de capa; en cuanto caes dentro de esa ventana, gira sin agarrotarse y sin bailar, y seguir afinando décimas no te compra nada. Pásate de holgura y el pivote cabecea; quédate corto y se agarrota. Perseguir el número "exacto" más allá del rango es gastar impresiones para mejorar una cifra que la función ya no distingue.
Por eso el criterio de parada no es la medida del calibre, sino el comportamiento de la pieza: ¿gira sin agarrotarse? ¿desliza sin juego? ¿el pasador entra a mano y sujeta? Cuando la respuesta es sí, has cerrado la cota, aunque el número no sea redondo. La holgura objetivo de cada función —libre, deslizante sin juego, posicionado, a presión— y por qué cada una es un rango y no un valor único están en Holguras impresas reales; el bucle de este artículo es la herramienta con la que aterrizas en ese rango.
Si unes el proceso completo, la etapa final es siempre este ciclo corto: imprime lo barato, mide contra el nominal, aplica la diferencia a la cota, actualiza el modelo y vuelve a imprimir. Cada pasada cuesta menos que la anterior porque corriges una cantidad conocida en lugar de explorar a ciegas. La primera impresión no es la respuesta: es la primera medición, y todo lo demás es dejar que el modelo recoja lo que el calibre te dice.
